Cuando la NASA pudo poner un hombre en Marte
Marte, 1986. Una nave espacial con la apariencia de una enorme cápsula Apollo atraviesa la tenue atmósfera marciana. Pero no es una nave convencional. En su interior viajan tres seres humanos, los primeros de nuestra especie que visitarán otro planeta. Tras varios minutos de descenso usando una extraña combinación de globo y paracaídas, el vehículo se posa suavemente con sus motores. Cuando el polvo rojo se asienta, ya se ha hecho historia. El hombre ha aterrizado en Marte por primera vez.
¿Una simple fantasía? Lamentablemente, sí, ya que nada de esto ha ocurrido aún. Y tal y como están las cosas es posible que no ocurra en muchas, muchas décadas. Propuestas de viajes tripulados a Marte han existido desde hace décadas, pero todas ellas se han quedado en eso, en simples ilusiones olvidadas que jamás vieron la luz. Sin embargo, durante un breve periodo de unos meses en 1969 la historia pudo dar un giro inesperado. Durante un tiempo, los Estados Unidos estuvieron muy cerca de aprobar un viaje tripulado a Marte. De haberse salido con la suya, la NASA habría mandado una expedición tripulada a la órbita de Venus alrededor de 1983 y otra a la superficie de Marte en 1986. ¡1986! Imagínate, sólo un año después del estreno de ‘Regreso al futuro’, la humanidad habría contemplado en sus televisores como tres astronautas correteaban por la superficie del planeta rojo. ¡Eso sí que habría marcado a toda una generación!
Para entender cómo los EEUU dejaron escapar esta oportunidad, debemos viajar a 1968, un año crucial en la carrera por la Luna. Ese año, la tripulación del Apolo 8 pasaría las navidades en órbita lunar, poniendo fin a las aspiraciones soviéticas de adelantarse a los norteamericanos. Pero 1968 también fue el año en el que la empresa Boeing presentó el que hasta la fecha sería el plan más detallado de una misión tripulada a Marte. El plan fue el resultado de catorce meses de duro trabajo bajo un contrato del centro Langley de la NASA y recibió el nombre de Integrated Manned Interplanetary Spacecraft (IMIS). Como su nombre indica, IMIS no se hubiera limitado a Marte y también incluía el estudio de otros cuerpos celestes, como Venus o los asteroides. IMIS fue la culminación de varias propuestas de la NASA para viajar a Marte concebidas durante los años 60 y todo en ella era excesivo. Una nave que incluso hoy parece sacada de una novela de ciencia ficción, pero que se trataba de un proyecto real y que debía hacer uso de la última tecnología espacial disponible.
IMIS era una enorme nave interplanetaria con una masa inicial de 1000-2000 toneladas -dependiendo de la misión- propulsada por cinco módulos con sendos motores nucleares NERVA capaz de mandar a seis personas en misiones de exploración por todo el Sistema Solar interno. Un verdadero gigante espacial. Como veremos más adelante, una variante de IMIS sería popularizada por el famoso Wernher von Braun, de ahí que en ocasiones se le atribuya incorrectamente su autoría.
Hay en internet abundante documentación original de este proyecto; la NASA, contrariamente a lo que muchos de sus ignorantes detractores afirman, es la agencia espacial más generosa del mundo en cuanto a compartir su información y jamás nadie pudo comprobar que ocultaran sus datos y mucho menos sus decubrimientos científicos.
Acá, una parte de la documentación de aquel proyecto (este fragmento es de unas 200 páginas), de libre acceso:
http://ntrs.nasa.gov/archive/nasa/casi.ntrs.nasa.gov/19680009779.pdf